sábado, 15 de mayo de 2010

La Cigadoña

Si uno sale de La Puebla de Trives por la carretera de Montefurado, dejará primero a la derecha el Pazo de Paradela (convertido en casa de turismo rural),

atravesará luego el pueblo de Barrio,

y llegará, justo donde la carretera comienza el laborioso descenso en zigzag hacia el punto en el que el río Navea se diluye en el Bibey, a un sitio

cuyo aspecto actual no deja traslucir a primera vista el menor vestigio histórico.

El lugar se llama La Cigadoña, y aunque lo único que resalta ahora en él son esas dos torres de alta tensión, según el Diccionario Madoz (Pascual Madoz, “Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de ultramar”, Madrid, 1846; tomo IV, pag. 51, voz Barrio [San Juan de]) este fue en otros tiempos el solar de un castillo y palacio. Lo que el diccionario dice textualmente es:

“Junto a la unión de los ríos Navea y Bibey, y sobre un cerro, existen los restos del castillo y palacio llamado la Cigadoña, el cual se hallaba cercado de fosos y contrafosos; en sus inmediaciones se han encontrado monedas de Claudio Caligula, Augusto y otros que conserva el ilustrado arcipreste de Tribes D. Tomás Álvarez Pérez”.

Lo más interesante de lo que actualmente no cubre la maleza es el montículo situado al lado de la primera torre de alta tensión.

Semeja estar construido artificialmente, por amontonamiento de piedras y tierra, y en su cima y en sus laterales hay gran cantidad de trozos de tejas y ladrillos, posiblemente de época romana.

Los restos de fosos y contrafosos a los que alude el Diccionario Madoz se ven y se adivinan perfectamente por toda la zona, pero la maleza impide la visibilidad y el acceso a la parte alta del cerro más allá de ese montículo, con lo que no es fácil hacerse una idea de lo que allí pudo haber habido. Una excavación arqueológica sería muy recomendable, y lo adecuado para salir de dudas.

Apuntemos también que, según indicaciones de las gentes de los alrededores (en el verano de 1996; pero yo no he bajado a comprobarlo), en la ladera del monte, después de la segunda torre, siguiendo la línea de los cables monte abajo, está la entrada de una cueva o túnel.

Para terminar, preguntémonos: ¿tendría algo que ver este posible castillo romano de La Cigadoña con el oro del Sil? Pudiera ser. Desde este lugar se domina toda la bajada hasta la desembocadura del Navea en el Bibey


y gran parte del cañón de este último río hacia Montefurado, que está a poco más de dos kilómetros de esta desembocadura, y en donde, como es bien sabido, los romanos realizaron la imponente obra de desviar el curso del Sil mediante un túnel de ciento veinte metros de largo excavado en la roca,

para poder extraer el oro que río arrastraba lavando el lodo de la antigua cuenca. © Antón Rodicio 2010.

2 comentarios:

  1. Interesante artículo como todos los de tu blog.
    un saludo
    Manolo Rolan
    http://enlaribeirasacra.blogspot.com

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  2. Gracias, por tu comentario y por la oportunidad que con él me diste de conocer tu blog.

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