sábado, 5 de diciembre de 2009

El castillo de Litoria y la “vereda maiore” que desde Astorga conducía a él

La primera referencia escrita al castillo de Litoria está contenida en el privilegio de restauración del monasterio de San Esteban de Ribas de Sil, expedido por el rey Ordoño II de León en el año 921. Dicho diploma (ver pag. 247 del libro de Emilio Duro Peña sobre el monasterio de San Esteban) sitúa al monasterio en “territorio Bubalo, provincia Galletia, ripa Silis, ad portum Novum, inter portus Senabreca et Polumbario, subtus castello Litorie”. Y al demarcar el coto del monasterio, dice: “et per illa petra scripta que est inter Foramontanos et Eiratella et ex inde in auctario de Letanias, et inde per radicem Litorie, deinde in Almauti et inde per Petra fita et inde per medium montium que vocitant Meta, deinde per illa vereda maiore que discurrit de Astorica ad castrum Litorie, et inde per ribulo de Candanas”.

Después de una serie de ubicaciones erróneas tanto para el castillo como para la “vereda maiore” que (según el citado documento) desde Astorga conducía a él, propuestas por varios autores a lo largo de más de sesenta años, el emplazamiento exacto del castillo y el itinerario correcto de la “vereda”, fueron dados a conocer a la civilización en mi artículo “Vía romana de Astorga a Orense por el castro Litoria”, publicado en el número XXV del Boletín Auriense, en 1997. En la presente entrada del blog (que utiliza gran parte del contenido de ese artículo), se expondrá cómo fue localizado el castillo y cómo fue reconstruido el itinerario de la “vereda”.

Comenzaremos indicando de qué manera aparece el mismo segmento de la demarcación del coto del monasterio en dos documentos posteriores.

En un diploma del rey Alfonso IX del año 1214 (pag. 256 del libro de Duro Peña), se dice: ”et inde ad petram scriptum que stat super Foramontanos, et inde ad autarium de Letaniis, et inde per iuxta castrum de Lidoria, inde ad Almouti, inde ad Petram fitam, et vadit ad montem qui dicitur Meda, de inde per caminum vetus quo solebant venire de Astorica ad castrum de Lidoria, et inde per rivulum de Candanas”. Y en el interrogatorio del Catastro de Ensenada correspondiente a la jurisdicción de San Esteban de Ribas de Sil (año 1753), se lee: “a la piedra escrita sobre Faramontaos derecho al Outeiro de Letanías y al castro de Lidoria, prosiguiendo por junto a la capilla de Nuestra Señora del Monte al pateiro de Piedrafita, siguiendo al mojón del Eirado de Cabeza de Meda y al arroyo de Candanas”.

Está claro, pues, que el castillo de Litoria se encuentra en el límite del coto jurisdiccional de San Esteban, y más concretamente, en un monte por cuyo pie o falda (“per radicem”) pasa el límite del coto. Busquemos ese monte.

El primer paso será localizar el límite de la jurisdicción y restringir lo máximo posible la zona de búsqueda a lo largo de ese límite.

Ocurre que “Petra fita” y el “per radicem Litorie” están también en el límite del coto del monasterio de San Pedro de Rocas. En efecto, en el diploma expedido por el rey Alfonso VII en el año 1153, por el que concede a Rocas el privilegio de coto (ver página 136 del libro de Emilio Duro Peña sobre el monasterio de Rocas) aparece en la delimitación: “et per fluvium Zor et inde ubi nascitur aqua de Parada de Conde et intra ipsa aqua in Zoret inde sursum quomodo vadit ad Eirado et usque ad cautum Sancti Stephani de Petrafita et per caritel ed inde ad Manzaneiran malam et per radicem Lidoira et inde ad petram de Lidoira et ad Carvonarium et inde ad montem Bugaelu”.

Históricamente se sabe que ambos cotos (San Esteban y Rocas) son colindantes, así que, estando “Petra fita” y el “per radicem Litorie” en la frontera de ambos, se sigue que la frontera es común desde “Petra fita” hasta al menos el “per radicem Litorie”, y en particular, entre la ermita de la Virgen del Monte y el “per radicem Litorie”.

De todos estos sitios mencionados por los documentos citados, tan sólo tres aparecen en los mapas actuales. El primero es el “montium que vocitant Meta”: la actual Cabeza de la Meda, que como se ve en el mapa adjunto, con sus 1323 metros, es la cumbre más alta de la zona.

El topónimo Cabeza de la Meda, se aplica no sólo a la cumbre, sino también a toda la falda septentrional y oriental de la montaña a partir del arroyo de Porto dos Carros. El segundo sitio, es el Eirado: la zona de la ladera occidental de la Cabeza de la Meda, en donde el mapa señala Campo del Eirado. Y el tercer sitio, es la ermita de la Virgen del Monte, también señalizada en el mapa. Por otra parte, “Caritel” no aparece en el mapa, pero aún se conserva en la memoria de algunos vecinos. Por el contrario, los topónimos Litoria, “Almauti” y “Manzaneiran mala”, se han perdido completamente.

Es posible determinar con toda exactitud por donde iba en el siglo XVIII la frontera común entre los dos cotos de la ermita hacia abajo. En efecto, se conserva en el Archivo Histórico Provincial de Orense (en la Caja 9898 de la sección del Clero) una escritura de concordia del año 1721 entre los monasterios de Celanova (del cual en aquel momento era priorato el de Rocas) y de San Esteban, en la cual se expresa que habiendo surgido dudas sobre demarcaciones de términos entre ambos, se volvió a delimitar toda la frontera común hasta la ermita. Se lee en este documento que en el sitio llamado Bañós se encontró un peñasco con dos cruces, una de las cuales fue reconocida como la que dividía la jurisdicción de San Esteban de la de San pedro de Rocas, y la otra, como la que dividía la de Rocas de la de Pereiro de Aguiar. Este es, por tanto donde comienza la frontera común. A continuación, sigue refiriendo el documento, se puso un marco en el llamado Campo das Raposas (próximo a Gomariz y señalizado en el mapa) “por el que pasa el camino que va del lugar de Gomariz para el de Loña, (…) en donde comienza a subir el camino que va para Nuestra Señora del Monte”. Se concluyó que a partir de aquí la delimitación va exactamente por el camino hasta llegar a la ermita, y a lo largo de ese trayecto se colocaron otros seis marcos.

Existe en la actualidad un camino en esa misma dirección, bien señalizado en el mapa, coincidiendo aproximadamente con el que el mapa indica como límite común de los Ayuntamientos de Nogueira de Ramuín y Esgos. Este camino es el mismo del que habla el documento, ya que aún se conservan en él cuatro de los marcos, siendo uno de ellos el de las Raposas, que se encuentra en la parte derecha de la carretera de Gomariz a Loña, al lado de un antiguo peto de ánimas ocupado hoy por una imagen de San Antonio, justo donde aparece el camino que baja de la ermita. Bañós no aparece señalizado en el mapa, pero los vecinos de Gomariz saben situarlo perfectamente: está a algo más de quinientos metros más debajo de las Raposas.

Hemos restringido, así, la zona de nuestra búsqueda (del castillo de Litoria) a las proximidades del tramo del camino comprendido entre Bañós y la ermita.

Aún es posible restringirla un poco más, determinando donde está Caritel. Según una carta foral de 1509 (ver la página 285 del libro de Duro Peña sobre el monasterio de Rocas), la “heredad do Caritel” está situada en la jurisdicción de Rocas lindando con el “camino real que va para Santa María del Monte”. Por otra parte, la citada concordia de 1721, afirma que el sexto marco se colocó entre Tapadón y Valles de Loña, mientras que el séptimo fue puesto entre Tapadón y Caritel, donde el camino se junta con el que viene de Maceda para la Virgen del Monte. Este camino de Maceda es el que aparece en el mapa pasando por el pueblo de Reboral, y el marco continúa allí: hacia la parte de San Esteban a unos veinte metros de la confluencia de los dos caminos. El topónimo aún no se ha perdido del todo, pues aunque la mayor parte de las personas entrevistadas (en el verano de 1995, que fue cuando se hizo el trabajo de campo para mi artículo citado) lo desconocían, alguna dijo que Caritel era la zona del monte de Xaravedra limitada por el camino que viene de Gomariz desde el lugar donde sale el de Maceda hasta al menos donde aparece el que viene de Melón de Arriba. Como el diploma de Alfonso VII dice que entre Caritel y el “per radicem Litorie”, aún está “Manzaneiran malam”, se concluye que basta con buscar entre Bañós y el sitio en que sale el camino de Melón.

Después de estas consideraciones ya podemos recorrer el camino. Saliendo de la ermita, el primer tramo forma parte de la pista asfaltada que sube desde Loña del Monte. A unos quinientos metros se abandona el asfalto, y treinta más adelante queda a la izquierda el desvío hacia Maceda. Desde aquí nuestro camino va llaneando hasta más allá de la confluencia con el de Melón, después de haber girado ya en dirección a Gomariz. Comienza a descender justo donde empieza a franquear la cadena montañosa situada donde el mapa señala La Moura. Hasta este punto el terreno es llano y, por tanto, la ubicación del castillo totalmente descartable. En esa zona de La Moura, que queda a la derecha, hay una serie de picachos rocosos, algunos de considerable altura, pero todos de poca envergadura y de estructura excesivamente puntiaguda para albergar lo que nosotros buscamos. Llama, sin embargo, poderosamente la atención el monte que aparece hacia la izquierda del camino (coordenadas geográficas: 42º 21’ 03” N, 7º 41’ 40” O).

Con sus 886 metros es el más alto de la cadena montañosa, y por su cumbre achatada y extensa, es el candidato ideal para contener el castillo. Si se continúa bajando, pronto se comprueba que en toda la cordillera no hay alternativa posible, y de allí para abajo, menos aún, pues el terreno vuelve a ser llano hasta más allá de Gomariz. Las gentes de los pueblos de los alrededores conocen este monte como Monte do Castelo y Monte do Castro, lo cual termina de disipar las últimas dudas que podrían quedar de que este fuese el emplazamiento del castillo de Litoria.

Subir a la meseta que lo corona no es fácil en la actualidad, por la vegetación que por todas partes lo rodea. Pero si uno tiene los suficientes arrestos para meterse por entre los tojos y ascender los algo menos de cien metros que hay hasta arriba, no quedará decepcionado. Las vistas son impresionantes. Usando una expresión cara al Padre Sarmiento, bien se puede decir que desde aquí se ve infinito país: la parte occidental del ayuntamiento de Nogueira de Ramuín con Loña del Monte, Armariz, Luintra, Eiradela, Faramontaos, San Miguel do Campo…; la práctica totalidad del de Pereiro de Aguiar con Gomariz, Triós, Loñoá, Prexigueiró, Pereiro…; la ciudad de Orense; buena parte de las tierras de los municipios de San Ciprián de Viñas, Taboadela, Paderne de Allariz, Esgos…; y al fondo la vista se pierde hacia las cumbres del Paraño y Sierra del Faro por un lado, y por otro hacia la Cabeza de la Meda en primer término, siguiendo toda la sierra de San Mamed hasta el monte Seixo, etc.

Aunque la cima del monte no puede ser contemplada en toda su extensión de un solo golpe de vista, por la vegetación que en buena parte la cubre, pronto se hace patente que no es esta una más de las innumerables formaciones rocosas que pueblan nuestro país limpias de todo vestigio histórico. Aquí llaman en seguida la atención las abundantes excavaciones regulares en las rocas, siendo más patentes en los peñascos de los bordes, pero que aparecen por todas partes a poco que se retire la vegetación y se escarbe en el suelo.






Estas excavaciones son, evidentemente, los lugares donde se cimentaban los muros del castillo de Litoria, de los cuales ya nada queda en la actualidad (pero no es difícil sospechar que muchas de sus piedras están ahora en las paredes de las casas del pueblo de Arcos, situado a unos quinientos metros hacia la parte de Esgos).

Como ya he dicho, mi artículo publicado hace doce años dio a conocer este emplazamiento a la civilización. Pero la civilización no se ha dado por aludida en ningún sentido: que yo sepa, nadie ha realizado aquí excavaciones arqueológicas, y por otra parte, incluso personas especializadas que con toda seguridad tienen noticia de la existencia del citado artículo (pero es más que dudoso que lo hayan leído a fondo), siguen alimentando una tradición que ya tiene más de setenta años, consistente en ubicar este castillo en lugares inverosímiles. Esperemos que el presente escrito ponga fin a esa tradición, y esperemos también que alguien se decida a excavar. De las marcas más extremas que aparecen en las rocas de la meseta, se deduce que la planta del castillo pudo tener alrededor de mil metros cuadrados (unos 50 metros de largo por 20 de ancho), con lo cual estaríamos hablando de una edificación de considerable importancia (¡dicho sea esto para animar a los arqueólogos!).

Una vez localizado el emplazamiento del castillo de Litoria, comencemos la reconstrucción del trazado de la “vereda maiore” que, según el diploma de Ordoño II, desde Astorga llegaba hasta este castillo.

Recordemos que el documento se refiere a ella, al delimitar el coto de San Esteban, en los siguientes términos: “et inde per radicen Litorie, deinde in Almauti et inde per Petra fita et inde per medium montiun que vocitant meta, deinde per illa vereda maiore que discurrit de Astorica ad castrum Litorie, et inde per ribulo de Candanas”. La delimitación va, por tanto, de poniente a oriente: “per radicem Litorie”, después “Almauti”, a continuación “Petra fita” y sigue “per médium montiun que vocitant Meta”. Y al llegar aquí, no debe interpretarse que la demarcación continuase por la “vereda maiore que discurrit de Astorica ad castrum Litorie”, para seguir después por el arroyo de Candanas, sino que la forma correcta de leerlo es entendiendo que la “vereda maiore” coincide con el límite del coto desde el “médium montiun que vocitant Meta”, volviendo para atrás, hasta el “castrum Litorie”. Es decir, la expresión: “deinde deinde per illa vereda maiore que discurrit de Astorica ad castrum Litorie”, tiene por objeto indicar con toda exactitud por donde viene el límite que se acaba de señalar por “Almauti” y “Petra fita”. Esta segunda interpretación se supondrá en todo lo que sigue, y no nos detendremos ahora en dar las razones de índole geográfica que invalidan la primera, ya que estas se harán evidentes a lo largo de la exposición.

El saber que la “vereda” coincide con el límite del coto desde la zona de la Cabeza de la Meda hasta Litoria, proporciona inmediatamente su itinerario en el tramo comprendido entre la ermita de la Virgen del Monte y Litoria: en ese tramo coincide con el camino hacia Gomariz, del que ya hemos hablado.

Nos ocuparemos ahora del tramo comprendido entre la zona de la Cabeza de la Meda y la ermita, y probaremos que en este tramo la “vereda”, o lo que es lo mismo, el límite de los cotos, coincide con el “Camiño Brieiro” estudiado en la entrada previa del blog:

Recuérdese que según el Catastro de Ensenada (1753), el límite del coto de San Esteban va desde la ermita de la Virgen del Monte al pateiro de Piedrafita y después al mojón del Eirado (el cual mojón, no se conserva en la actualidad). Por otra parte, un apeo del monasterio de Xunqueira de Espadañedo de 1703, conservado en el Archivo Histórico Provincial de Orense (en el Libro 786 de la sección del Clero), dice que la jurisdicción de Xunqueira va derecha desde el puerto del Eirado “hasta llegar al Marco Viejo”, el cual tiene tres cruces: “la una a la parte de la cabeza de meda otra a la parte de poniente y la otra al meridiano”, y añade que en dicho marco se dividen las jurisdicciones de Xunqueira de Espadañedo, San Esteban de Ribas de Sil, y San Pedro de Rocas. La pregunta que aquí surge de modo natural es si este “Marco Viejo” del que habla el apeo, coincide con el “Marco Vello” del que hablamos en la entrada previa del blog, que tiene el mismo número de cruces e igualmente colocadas, y que aparece en la siguiente foto al borde derecho del “Camiño Brieiro” (caminando en dirección a la ermita):

Para responder a esta pregunta, hay que echar mano de otro documento: una “Escritura de convenio sobre división de jurisdicciones entre Rocas y Xunqueira de Espadañedo”, del año 1589, conservada también en el Archivo Histórico Provincial de Orense (en la Caja 9898 de la sección del Clero). Dicha escritura dice textualmente que la demarcación entre Xunqueira y Rocas va “por medio de los lugares de Parada de Conde y de allí va drº a las fuentes do Fental donde naçe el el dho rio que son tres fuentes que naçen en una laguna questa junto a la sierra de Caspedro y de alli va por la cañada y valle arriba al medio del llano que esta en la cufeita que se dice de Caspedro por las cuevas y varrancos que a fecho lagua y de alli va a una pared de piedra antigua que esta por cerradura de las heredades que llaman de Caspedro por entrella y unos dos robles que alli solian estar. Y de alli volviendo sobre la mano drª hacia el nasçimiento del sol la sierra arriba a dar en lo alto della a un marco questa en el chao dairado que llaman el Marco Viejo que divide las juresdiçiones entre los dhos monasterios de Junquera y Rocas y Santistevan de Rivas de Sil donde acaba de partirse con el dho mº de Junquera”. Leída esta demarcación a varios vecinos de Pardeconde en el verano de 1995, supieron identificar todos los sitios que aparecen en ella, concluyendo que el “Marco Viejo” de los documentos, es el “Marco Vello” situado al borde del “Camiño Brieiro”. Nótese adicionalmente que si se compara la delimitación que aparece en esta demarcación, con la acotación de Rocas que figura en el privilegio de Alfonso VII de 1153, se deduce que esta piedra es el “cautum Sancti Stephani de Petrafita”, el cual allí estaba ya en el año 921.

Con esto tenemos probado que entre la Cabeza de la Meda y el “Marco Vello”, la “vereda maiore” coincide con el “Camiño Brieiro”. Y tenemos probado también que, tal como afirmamos en la anterior entrada del blog, en el “Marco Vello” es donde se juntan los ayuntamientos actuales que corresponden a las antiguas jurisdicciones: Xunqueira de Espadañedo, Esgos y Nogueira de Ramuín.

A partir del “Marco Vello” el “Camiño Brieiro” continúa hacia el “Outeiro dos Cachos”, y allí gira a la izquierda, por donde ahora está el cortafuegos, y pasando al lado de la “Fonte do Machado” y por “As llamagorzas dos Chaos”, llega en línea recta al “Marco Novo”. De esta zona no he encontrado documentos antiguos que especifiquen la delimitación de las jurisdicciones (de Rocas y San Esteban), pero en el Catastro de Ensenada (1753) aparece un “marco nuebo” en el punto de confluencia de la jurisdicción de Rocas con las parroquias de Santiago de Cerreda y Villar de Cerreda, y según indicaciones de los vecinos de estas parroquias que conocen ese límite, ese “marco nuebo” es el “Marco Novo” situado al lado del “Camiño Brieiro”.

Con esto tenemos probado que la “vereda maiore” pasaba al lado del “Marco Novo”, y tenemos probado también que, tal como afirmamos en la anterior entrada del blog, lo único que señala el “Marco Novo” es la delimitación entre Rocas y San Esteban, o equivalentemente, entre Esgos y Nogueira de Ramuín.

Según el Catastro de Ensenada (1753), la parroquia de Villar de Cerreda confinaba con la jurisdicción de Rocas desde el “Marco Novo” hasta la ermita de la Virgen del Monte, y los vecinos de esta parroquia dan fe de que ese límite es precisamente el “Camiño Brieiro”.

Con esto se termina de probar que la “vereda maiore” coincide con el “Camiño Brieiro” desde la zona de la Cabeza de la Meda hasta la ermita. Y este es el lugar apropiado para hacer notar que la filología está completamente de acuerdo con esta identificación, pues según el padre Sarmiento (ver su “Catálogo de voces y frases de la lengua gallega”, editado por J.L. Pensado, y publicado por la Universidad de Salamanca) “brieiro” y “vereda” provienen del mismo término latino: “veredarius” (correo, mensajero), y “camiño brieiro” es sinónimo a veces de “camiño real”.

A continuación averiguaremos por donde seguía la “vereda maiore” (en dirección a Astorga) a partir del Eirado.

El documento de Ordoño II afirma que el lindero del coto, y con el la “vereda”, continúa desde “Petra fita” (“Marco Vello”) “per medium mintiun que vocitant Meta”. Y la dificultad radica en interpretar correctamente esta expresión, para lo cual no es de gran ayuda la indicación que sigue a esta: “et inde per ribulo de Candanas”, ya que el topónimo “Candanas” no se ha conservado hasta la actualidad.

Joaquín Arias Sanjurjo (en la pag. 64 de su libro “El castillo de Litoria y otras menudencias orensanas”, Santiago de Compostela, 1932) entiende que la “vereda” pasaba por entre las dos cumbres de la Cabeza de la Meda. Puede considerarse, en efecto, que desde ciertos puntos de visión, el monte tiene dos cumbres: la propia Cabeza de la Meda y la que en el mapa aparece con el nombre de Los Burdiallos, de 1282 metros. Sin embargo, a la vista del terreno, tal interpretación queda fuera de lugar, por las pendientes insuperables que ello implicaría.

Yo afirmo que la “vereda maiore” salía del Campo del Eirado por el camino antiguo que desde allí se dirigía a Couto y Paradellas, y del que hemos hablado ya en la entrada previa del blog. Para demostrar esta afirmación, apelaremos a un privilegio del rey Alfonso X del año 1265 confirmando otro del rey Fernando III el Santo de 1231 (ver pp. 292-294 del tomo II del Boletín de la Comisión de Monumentos de Orense), el cual delimita el coto del monasterio colindante de Santa Cristina de Ribas de Sil “fer inzima de Meda et inde no eyrado et vadi per su fonde de Pediscaria (Pesqueira) et fer en aguas bonas (Augas Boas)”. Como se ve en el mapa, la Pesqueira es una zona del monte hacia la parte mencionada, y la fuente de la Pesqueira, bien conocida por las gentes de los alrededores, está situada en la ladera de la Cabeza de la Meda, a la parte de arriba del camino indicado, poco antes de llegar al punto donde se produce el cambio de vertiente, corriendo por tanto el agua de esa fuente hacia el arroyo de Porto dos Carros. Augas Boas, que también aparece en el mapa, es una zona en la falda del monte en las proximidades del punto kilométrico 28.5 de la carretera de Orense a Parada del Sil; está, por tanto, considerablemente más debajo de la Pesqueira y ya en la otra vertiente. Así pues, el límite de Santa Cristina baja desde la cumbre de la Cabeza de la Meda hasta el Eirado y desde allí hasta la fuente de la Pesqueira, para proseguir hacia Augas Boas. Y por consiguiente, el linde de San Esteban va desde el “Marco Vello” hasta la Pesqueira; y como con él va la “vereda maiore”, no cabe pensar que vaya en línea recta, sino que el trayecto tiene que ser por el Campo del Eirado a través del camino indicado.

Debe entenderse, pues, que el “per medium montiun que vocitant Meta” se refiere al punto del cambio de vertiente, es decir, donde en el mapa parte el camino que va hacia el pueblo de Santigueiro. Desde aquí, la demarcación, apartándose de la “vereda maiore” baja hacia “Augas Boas” por la ladera del monte (que tiene en esa zona una pendiente de al menos el 50%).

De lo que llevamos dicho, se deducen adicionalmente tres cosas. Primero: la posible interpretación del diploma de Ordoño II en el sentido de que la “vereda maiore que discurrit de Astorica” sirviese de linde a continuación del “per medium montiun que vocitant Meta”, es totalmente impensable. Segundo: el punto de confluencia de los cotos de Xunqueira de Espadañedo, San Esteban y Santa Cristina (o equivalentemente, los actuales ayuntamientos de Xunqueira, Nogueira de Ramuín y Parada del Sil) es el Campo del Eirado, y más concretamente, el punto donde de allí arranca el camino que va hacia Couto y Paradellas, pasando la línea de división de San Esteban y Santa Cristina (o equivalentemente, de Nogueira de Ramuín y Parada del Sil) por la fuente de la Pesqueira y Augas Boas. Tercero: el arroyo de Candanas no puede ser otro que el pequeño regato que atraviesa la carretera de Orense a Parada del Sil en Augas Boas, para unirse un poco más abajo al arroyo de Trabancas. A este pequeño regato lo conocen los vecinos de Viluje como “Regato das Boucueiras”, y dicen que nace unos 250 metros por encima de la carretera.

En el siguiente mapa-resumen de lo que hemos dicho hasta aquí, aparece señalizado el castillo de Litoria y la “vereda maiore que discurrit de Astorica” en la parte de su trayecto a la que alude el diploma de Ordoño II: desde el “per radicem Litorie” hasta el “medium montiun que vocitant Meta”.

Habiendo llegado con el itinerario de la “vereda maiore” al “medim montiun que vocitant Meta”, es obvio que para proseguir hacia Astorga, debe terminar de bordear la Cabeza de la Meda, y luego cruzar el río Mao. Dos preguntas, por tanto, se nos plantean: ¿por dónde cruza el río Mao?, ¿por dónde sigue hacia Astorga? Responderemos en primer lugar a la segunda.

Si en el lugar en que nos encontramos, uno oye hablar de un camino que venía de Astorga, es inevitable que piense en la llamada “Vía Nova”, una de las vías romanas que unían Astorga con Braga, y que por el puente Bibey, el puente Navea y el alto de Cerdeira, llegaba a la tierra de Caldelas (Vilamaior, O Burgo, San Martiño…), para bajar después a la llanura de La Limia en dirección a Braga. Verdaderamente, ante un documento de principios del siglo X que afirma que por la zona que estamos estudiando pasaba la “vereda maiore” que venía de Astorga, es forzoso concluir que en su mayor parte este trayecto tenía que hacerse por el itinerario de la Vía Nova. No cabe otra posibilidad, pues tan impensable es un camino paralelo por el valle del Sil, como que teniendo este ya hecho por el sitio más corto, se hubiese hecho otro por distinto lugar. Aceptamos, pues, que en el tramo comprendido entre Astorga y algún punto no determinado de la tierra de Caldelas, la “vereda maiore” no era otra cosa que lo que en el siglo X se conservaba de la Vía Nova.

Con esto hemos respondido a la segunda pregunta. Y en cuanto a la primera, el sitio más natural en el que uno puede pensar para cruzar el Mao, y en realidad el único posible si se descartan trazados inverosímiles e injustificables hacia Villarino Frío y Leboreiro, es la zona donde está el puente de Couceliñas, del cual hemos hablado en la primera entrada de este blog. (Digo “la zona” porque no me parece que el puente actual pueda tener los casi mil cien años de antigüedad que lo harían contemporáneo del diploma de Ordoño II.)

Si nos situamos en el puente de Couceliñas y tratamos de reconstruir el itinerario hacia la Cabeza de la Meda, en nuestra ayuda viene un dato que proporciona Joaquín Arias Sanjurjo, quien pasó por la zona en 1914 durante una excursión de varios días a la Ribera Sagrada, y dice que para ir de Villarino Frío al lugar de Senra, cruzó «las parroquias de Edrada, Pradomao, la vía romana de que se conservan restos de calzadas y un puentecillo en esas feligresías» (ver su artículo “Una excursión a la Ribera Sagrada”, publicado en el tomo V del Boletín de la Comisión de Monumentos de Orense). Aunque esta información de Arias no tiene precisión geográfica, su «puentecillo» no parece que pueda ser otro que el puente de Couceliñas, y los «restos de calzadas» los encontraremos al tratar de reconstruir, con ayuda del mapa

y de la información proporcionada por las gentes de la zona, el itinerario del camino antiguo desde Couceliñas hacia la Cabeza de la Meda.

En la primera entrada de este blog ya hemos dicho que del puente de Couceliñas salía por la parte oeste un camino hacia la derecha, en dirección a Forcas (que era el que venía de Castro Caldelas e iba hacia Orense por Santiago de Cerreda y San Esteban del Ribas del Sil). Pues bien, como se ve en el mapa, también salía otro hacia la izquierda, en dirección a Ivil y Pradomao. Este es el que ahora nos interesa.

El mapa corresponde a las hojas 188 y 189 del Mapa Topográfico Nacional, 1ª edición, año 1944, y por tanto no aparece en él el canal que lleva el agua del Mao a la central de Regueiro, en la ribera del Sil. El abundante uso de explosivos durante la construcción del canal, modificó profundamente la zona, de modo que hoy no queda ni rastro del camino en su primer tramo en que transcurría paralelo al río. Se le empieza a ver en el punto donde cruza la actual carretera de Castiñeira a Forcas, a quinientos metros de la central eléctrica de los embalses de Edrada y de Leboreiro, pero no se hace transitable (por la maleza) hasta poco antes de llegar a Ivil, en donde aparece como un camino de carro, bordeado de paredes y de unos dos metros de ancho. Prosigue hacia arriba, dejando Ivil a la derecha, por cerca de la presa del embalse de Edrada, internándose en éste durante un trecho y saliendo en dirección al pueblo de Pradomao. Justo antes de llegar a las primeras casas, se encuentra la parte más interesante de todo el trayecto, y es ésta, sin duda, a la que se refiere Arias Sanjurjo.

Se trata de un trozo de calzada, en buen estado de conservación, de cerca de cien metros de largo y más de cuatro de ancho, que presenta una curva a la izquierda en una subida de fuerte pendiente.




¿Es, como dice Arias Sanjurjo, de origen romano esta calzada? Yo no me atrevo a responder a esta pregunta, pero sí puedo decir que es, con mucho, la calzada antigua más espectacular que he visto. Algunos vecinos de Pradomao insisten en que fue construida, en época indeterminada, por las gentes de este pueblo, para subir las cosechas de las fértiles tierras ahora anegadas por el embalse. Pero a mí me es muy difícil creerlo. Puedo creer, por supuesto, que el pueblo la mantuvo en buen estado de conservación: de hecho, los vecinos de más edad aún recuerdan alguna reparación en la cual, para mover algunas de las enormes piedras, se les hacía necesario utilizar yuntas de bueyes. Pero una cosa es reparar, y otra proyectar y construir desde cero. Y yo no puedo creerme que quien proyectó y construyó esta calzada, fuesen las gentes de una aldea, por muchos más habitantes que pudiese tener en otros tiempos que el puñado que en la actualidad tiene. Por poner un ejemplo, el “Camiño Real” que unía los monasterios de San Esteban y Santa Cristina de Ribas de Sil, del cual hemos hablado en la primera entrada de este blog, era sin duda un camino mucho más importante que un camino por el que los habitantes de una aldea transportan sus cosechas, y sin embargo, en ninguna parte tiene ese “Camiño Real” un empedrado tan sólido y espectacular como este. (Por si alguien quiere comparar, le recuerdo que ya he dicho en la primera entrada del blog, que en las inmediaciones de San Esteban se conservan varios cientos de metros totalmente empedrados.) En realidad, una inspección visual detenida de la calzada de Pradomao, muestra que ésta comienza justamente, no en el camino que viene del embalse, sino en la entrada de un prado, y por contra, en el camino que viene del embalse no queda resto alguno de empedrado ni de nada que haga pensar que lo tuvo en algún tiempo. La impresión que se saca es que la calzada venía por donde está ahora ese prado (y a continuación de él, muchos otros), y que fue destruida a favor de tierras para pastos, respetándola solamente en donde era imprescindible como acceso al pueblo.

Déjeseme poner, antes de continuar con el itinerario, otras dos fotos de la calzada, tomadas en 1995, en las cuales aparece con un poco menos de hierba de la que actualmente tiene:

Una vez subida la calzada, el camino continúa por el centro del pueblo, estrechándose entre las casas y recubierto de hormigón. Según el testimonio de los vecinos, también por aquí estaba empedrado. A la salida del pueblo, por la parte superior, se ven otra vez los restos de calzada, con idéntica anchura, durante al menos otros cien metros, pero ya en peor estado de conservación.

A continuación vuelve a convertirse en un camino de carro y prosigue hacia Verengo por la parte izquierda de la carretera actual, coincidiendo a partir de allí con ella hasta Casadovento.

Desde Casadovento prosigue dejando a la izquierda las aldeas de Guendón y Valdemiotos, y al llegar a la altura de Celeirón empieza a girar a la derecha para bordear la Cabeza de la Meda por su ladera septentrional. A partir de Celeirón y durante algo menos de un kilómetro se conserva en buen estado (o al menos así era en 1995) ya que aún es usado como acceso a varios prados colindantes. Alcanza en algunos puntos una anchura notable, y la hierba que lo cubre deja ver que está empedrado en bastantes tramos. Viene después un trozo, casi cerrado de maleza pero aún transitable, por una pequeña cuesta empedrada que recibe el nombre de A Petada. Sigue por el Outeiro Real hacia el Campo de las Regadas, donde se le une por la izquierda el que viene de Paradellas. A partir de aquí, el camino se dirige hacia Los Confurcos, pero las excavadoras lo atacaron hace unos años, ensanchándolo y limpiándolo de maleza y de todo vestigio histórico que aún pudiese conservar. Tal como lo han dejado las máquinas, a partir de las Regadas baja primero ligeramente hasta encontrar el que sube de los pueblos de Couto y Coutiño, también ensanchado hace unos años, comenzando a partir de ahí la ascensión hacia el Eirado. Justo al llegar al “medium montiun que vocitant Meta”, un poco antes de la fuente de la Pesqueira, se hace completamente impracticable por la maleza que lo cubre, de modo que (como ya hemos dicho anteriormente) no es posible llegar por él hasta el Eirado.

Como vemos, hay aún en la actualidad un camino antiguo desde la Cabeza de la Meda hasta el puente de Couceliñas, y este camino es a nuestro entender, posiblemente con unas ligeras rectificaciones, el itinerario de la “vereda maiore” a partir del “medium montiun que vocitant Meta”, sitio en donde la deja el documento de Ordoño II.

Antes de hablar de esas posibles ligeras rectificaciones, es necesario plantearse y tratar de responder ya a las siguientes preguntas: ¿qué tipo de camino era la “vereda maiore”?, ¿en qué época se diseñó?, ¿para qué fue construida? Es necesario plantearse estas cuestiones porque, si bien entre Litoria y la mitad de la Cabeza de la Meda, el documento de Ordoño II dice con precisión por donde iba, a partir de ahí lo único que sabemos de ella es que va hacia el Este, con toda probabilidad, como ya hemos dicho, a enlazar con la Vía Nova en la tierra de Caldelas, pero entre la tierra de Caldelas y la Cabeza de la Meda no tendrá el mismo trazado si fue construida para ir uniendo pueblos que si fue construida para enlazar dos puntos concretos del modo más fácil y rápido posible.

Según ya se ha puesto de manifiesto en mi artículo anteriormente citado (“Vía romana de Astorga a Orense por el Castro Litoria”, Boletín Auriense, número XXV, año 1997), muchos autores han considerado (bien que sin intentar encontrar nunca su itinerario, o proponiendo recorridos inverosímiles) que esta “vereda maiore” era una vía romana, o mejor dicho, lo que a principios del siglo X se conservaba de una antigua vía romana. Eso mismo supuse yo tácitamente en mi artículo. Y supuesto eso, como no parece creíble una vía romana que desde Astorga viniese expresamente a un castillo situado en el medio de un monte (por mucha importancia estratégica que dicho castillo pudiese tener), conjeturé que dicha vía iba al menos hasta Orense, de modo que la “vereda maiore” habría sido la forma de unir, en época romana, la ciudad de las Burgas con Astorga enlazándola del modo más directo posible con la Vía Nova. Esa conjetura tenía a su favor, además de la posibilidad de que la calzada de Pradomao fuese realmente una calzada romana, el hecho de que Jesús Ferro Couselo dijese (en la página 146 de su tesis doctoral: “Los petroglifos de término y las insculturas rupestres de Galicia”, Orense 1952) tener «referencias documentales de una importante vía que, enlazando con la de Allariz, partía de Orense por Ceboliño y la jurisdicción de Pereiro de Aguiar e iba a Astorga».

Yo no conocía, ni conozco, esas referencias documentales de las que habla Ferro Couselo, y no tengo noticia de que en los doce años transcurridos desde la publicación de mi artículo, alguien las haya encontrado (o buscado). Pero de todas maneras, sigo teniendo el convencimiento de que esta “vereda maiore” fue efectivamente una vía romana. Y me atrevo a decir que si no lo fue, debió haberlo sido, porque esta es la forma más perfecta de unir Orense con la tierra de Caldelas cuando no se tiene en cuenta la necesidad de que el camino vaya buscando los pueblos intermedios. En efecto, se da la circunstancia de que Couceliñas, el Eirado, y el “per radicen Litorie” están prácticamente en el mismo paralelo, y prácticamente en ese mismo paralelo también están Orense y, digamos, San Martiño (en la tierra de Caldelas), y el itinerario que estamos reconstruyendo y acabaremos proponiendo, se aparta de la línea recta sólo lo imprescindible para salvar los obstáculos naturales, y esto lo hace, además, con los mínimos desniveles posibles. ¿Se puede pedir algo más para una vía romana?

Si realmente fue una vía romana, las siguientes tres rectificaciones (con respecto al itinerario del camino antiguo actualmente existente) parecen imprescindibles. La primera es entre Couceliñas y Pradomao. El desvío hacia el embalse no tiene ahí mucho sentido, así que creemos más apropiado pensar que la “vereda” subiese, desde donde hemos dicho que cruza la carretera de Castiñeira a Forcas, recta hacia Pradomao, dejando a Ivil a su izquierda. Esta rectificación es compatible con la dirección que, según hemos indicado más arriba, se ve que trae la calzada de Pradomao. La segunda rectificación es entre Pradomao y Casadovento. A la vista del terreno, es claro que el recorrido tiene que presentar un desvío hacia la derecha, pero es excesivo que el desvío sea hasta Verengo. Estimamos, pues, que la “vereda” debía ir más a la izquierda, sin pasar por Verengo. La tercera y última rectificación es en la ladera de la cabeza de la Meda. Estando el Campo de las Regadas a mil metros de altura, y el Campo del Eirado a mil cien, es claro que el trazado del camino actual, bajando primero para subir después, carece de sentido. Lo más razonable es pensar que fuese subiendo uniformemente a lo largo de los tres kilómetros y medio que separan las Regadas del Eirado, para lo cual no hay obstáculo físico alguno, resultando entonces un trazado prácticamente llano.

El trazado que proponemos entre el “medium monten que vocitant Meta” y el puente de Couceliñas, es, entonces, el señalado en el siguiente mapa:

Del itinerario entre Couceliñas y la tierra de Caldelas, poco hay que añadir aquí a lo ya dicho en la primera entrada de este blog, cuando hablamos del camino entre Couceliñas y Castro Caldelas. Remitimos allí al lector para que vea de qué modo sale del puente el camino hacia el Oeste, y por dónde recorre los primeros kilómetros hasta Agro de Quintela. El itinerario de la “vereda maiore” sería el mismo hasta ese punto. Y a partir de ahí, en lugar de desviarse hacia Aguil, como hace el camino que va a Castro Caldelas, seguiría por las proximidades de Alenza, para ir a enlazar con la Vía Nova probablemente en las cercanías de San Martiño:

Puesto que hemos apuntado la posibilidad de que la “vereda maiore” fuese en sus orígenes una vía romana, conviene señalar que el puente de Couceliñas no es romano, y no parece tampoco que haya en él vestigios romanos. Otra cosa es que el puente actual pueda estar situado en el espacio hipotéticamente ocupado en su día por un puente romano. El ensanchamiento artificial de la encañada que le da acceso por el oeste, podría hablar a favor de una obra de romanos. En cualquier caso, el lugar donde ahora está el puente (o para ser más precisos, dos o tres metros más arriba, para que esté exactamente en línea con la encañada) es el único lugar posible para que cruce el río Mao una vía romana que desde el “medium monte que vocitant Meta” se dirija a enlazar con la Vía Nova en la tierra de Caldelas.

Para terminar de describir el itinerario de la “vereda maiore” como posible vía romana entra la tierra de Caldelas y Orense, hablaremos ahora del tramo Litoria-Orense.

En primer lugar señalaré el que a mi juicio es el trazado más probable, teniendo en cuenta la orografía de la zona.

Del documento de Ordoño II se sigue que la “vereda” abandona el límite de los cotos jurisdiccionales de San Esteban y Rocas (o equivalentemente, de los ayuntamientos de Nogueira de Ramuín y Esgos) en el “per radicem Litorie”, es decir, en la base del monte en cuya cumbre estuvo el castillo de Litoria. El abandono tiene que ser hacia la izquierda, no sólo por sentido común, sino porque hacia la derecha lo impide la cadena rocosa que forman los montes de La Moura. Después de girar aquí a la izquierda, pasaría rozando la base de ese monte y bajaría en dirección occidental, dejando a la derecha el “Monte dos Picaraños”, que es el que aparece en el mapa con 763 metros de altura.

Una vez sobrepasado el camino de Cernada a Gomariz, cruzaría la actual carretera de Tarreirigo a Luintra en las proximidades del desvío hacia Triós y Lobaces; y seguiría por las proximidades de Triós, dejando Loñoá Grande a la derecha, para continuar por Cebreiros, Prexigueiró, Pereiro, Castadón y Ceboliño.

La tradición no está en desacuerdo con el itinerario que se acaba de proponer, pues hay en la actualidad un camino que en muchas partes está ya en desuso, pero que lleva la misma dirección, y que los vecinos de Gomariz consideran como el más antiguo para ir a Orense. Este camino baja del monte del castillo de Litoria y sale a la mencionada carretera de Tarreirigo a Luintra en el sitio que llaman “Porta de San Pedro”, situado a unos metros del desvío hacia Triós y Lobaces, de la parte de Gomariz. Después de coincidir esos metros con la carretera, abandona ésta justo en dicho desvío, para continuar recto hacia Triós por Bobureiras, Lameiro Novo y Cruce do Teso. Desde Triós va por Tombo hasta llegar a Torroal, donde hoy entra la carretera que viene de Covas en la que va de Armariz a Orense. Coincide con esta última carretera hasta llegar a Prexigueiró. Sigue luego recto por Pereiro al puente de Castadón, y allí retoma la carretera y coincide con ella ya hasta Orense.

Como se ve, y según ya hemos indicado anteriormente, el itinerario que hemos propuesto es el que asegura la distancia mínima entre la tierra de Caldelas y Orense. Las dos alternativas posibles: el camino por San Esteban de Ribas del Sil (del que hemos hablado en la primera entrada del blog) y el camino por el alto del Rodicio (por donde va la carretera actual), no sólo aumentan la distancia, sino que aumentan también los desniveles que el camino debe salvar. Verdaderamente, este trazado que se acaba de proponer por Couceliñas, la Cabeza de la Meda y el “per radicem Litorie”, es inmejorable para una vía romana. Yo estoy convencido de que lo fue. Y estoy convencido también de que aun cuando ya en el siglo XIII (véase documento de Alfonso IX de 1214) se le consideraba “el camino viejo por el que se solía venir de Astorga”, este camino siguió siendo usado hasta época muy reciente por cualquiera que a pie o a caballo tuviese que desplazarse de la tierra de Caldelas a Orense.

Finalizaremos la presente entrada del blog, añadiendo dos apéndices.

APÉNDICE 1. En mi artículo de hace doce años, además de conjeturar que la “vereda maiore” fue en sus orígenes una vía romana, aventuré la posibilidad que en la cumbre del monte donde estuvo el castillo de Litoria, hubiese habido también un castro (me refiero a un poblado prerromano). Es muy posible que me haya extralimitado en esa apreciación. Que hubo un núcleo de población, parece deducirse del apelativo “oppido Litorie”, con que un documento del año 941 se refiere a nuestra fortaleza (ver Justiniano Rodríguez, “Ramiro II Rey de León”, Madrid 1972, pag. 636), pero es dudoso que haya sido un castro en el sentido usual de la palabra. En cualquier caso, los vestigios que allí se conservan, bien merecen un estudio cuidadoso por personas especializadas, sobre todo teniendo en cuenta que de los “castellums”, “castrums” y “oppidos” alto medievales, es mucho aún lo que se desconoce (ver, por ejemplo, la pag. 14 del artículo de Luis Mª Carrero Pérez en las “Actas del III Congreso de Arqueología Medieval Española”, Oviedo 1989).

APÉNDICE 2. Es justo decir también que no fue en mi artículo de hace doce años donde por primera vez se puso en letra de molde el correcto emplazamiento del castillo de Litoria. En efecto, una vez completada la redacción del artículo y sometido para su publicación al Boletín Auriense, el Consejo de Redacción de esta revista me informó de la existencia de un trabajo (absolutamente desconocido para mí) titulado “Localización do emplazamento do castelo de Litoria”, publicado por X.A. Blanco González y X.M. Rodríguez Pereira en el número 1, octubre-1991, de “O rumor da fraga”, revista de los alumnos de la Facultad de Humanidades de Orense, en el cual se da la correcta ubicación del castillo. Hay que señalar que los autores de ese trabajo no usan la Concordia de 1721 entre Rocas y San Esteban, ni tampoco ningún otro documento que diga con precisión por donde iba el límite de los cotos jurisdiccionales, con lo cual, hablando con todo rigor, se le puede poner la objeción de que no demuestran que los vestigios que encontraron en la cima del monte próximo a Arcos, sean efectivamente los del castillo de Litoria (demostración que sí se hace en mi artículo de hace doce años y en la presente entrada del blog). En cualquier caso, esta publicación no significó el descubrimiento del emplazamiento del castillo para la civilización, pues la revista en cuestión apenas tuvo difusión, y es muy difícil de encontrar ¡incluso en la Facultad de Humanidades de Orense!: en el otoño de 1995, yo estuve allí una mañana entera esperando a que los bibliotecarios localizasen el ejemplar que contenía el artículo citado para hacerle una fotocopia. Déjeseme precisar, por último, que lo que se dice en este Apéndice 2, atañe sólo al castillo, pues del itinerario correcto de la “vereda maiore”, nada se dice en ese artículo de “O rumor da fraga”. © Antón Rodicio 2009.

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